No basta con recibir el mensaje.

Una persona te escribe porque quiere saber algo. Si no recibe una respuesta o no entiende qué debe hacer después, la conversación puede quedarse ahí. Revisa el camino desde el contacto hasta la primera respuesta.

Pide lo necesario para ayudar.

Nombre, correo y lo que busca la persona pueden darte suficiente contexto para responder. Cada campo de tu formulario debe tener una razón. Evita pedir toda la información de un proyecto antes de iniciar la conversación.

Explica qué pasará después.

Cuando llega una consulta, confirma que la recibiste y explica qué sigue. Si vas a responder en un plazo determinado, elige uno que tu equipo pueda cumplir.

Acuerda quién se encarga.

Define quién revisa los mensajes y qué sucede cuando no está disponible. Registra lo que se ha hablado y el siguiente paso para evitar que la persona tenga que explicar todo otra vez.

Haz una prueba como si fueras cliente.

Envía una solicitud marcada como prueba. Comprueba dónde llega, qué confirmación aparece y cómo responde tu equipo. ¿Queda claro qué hacer después?

Recibir una consulta es una oportunidad para comenzar una conversación. Darle un siguiente paso claro ayuda a aprovecharla.

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