Empieza por lo que quieres resolver.

Antes de comparar propuestas, piensa qué necesita tu negocio: presentarse mejor, dar a conocer un servicio o atender las consultas con más orden. Esa necesidad ayuda a elegir el trabajo.

Revisa qué vas a recibir.

Pide que se explique cuántas páginas, publicaciones y canales se trabajarán. También conviene saber cuántos cambios puedes solicitar, quién aprobará los materiales y cuáles son las fechas de entrega.

Distingue el trabajo de los anuncios.

El pago por crear o gestionar una campaña es distinto del presupuesto para mostrar los anuncios. Una propuesta clara separa ambos conceptos y explica qué herramientas deben pagarse adicionalmente.

Pregunta qué necesitas aportar.

Puede hacer falta información de tus servicios, acceso a tu página, fotos o videos. Acordar esto desde el inicio ayuda a organizar las entregas y evita esperar materiales que nadie sabía que debía preparar.

Asegúrate de entender la propuesta.

Si una palabra o un entregable no te queda claro, pregunta para qué sirve y cómo se verá en tu negocio. Debes poder explicar qué estás contratando sin aprender un diccionario de marketing.

La mejor pregunta antes de contratar: ¿qué problema de mi negocio vamos a trabajar y qué recibiré para hacerlo?

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