Tu visitante no conoce lo que tú sabes.

Tú conoces tus servicios, pero alguien que llega por primera vez necesita una explicación. Al abrir tu página debe poder entender qué haces, a quién ayudas y cómo pedir información.

Explica lo que haces con un ejemplo.

Una descripción concreta puede ayudar más que una lista de palabras técnicas. Si ofreces un servicio especializado, describe una situación en la que una persona podría necesitarlo y qué trabajo realizas.

Responde las preguntas importantes.

Qué incluye, cómo se trabaja, qué necesitas del cliente y cómo se prepara una propuesta son preguntas útiles. Selecciona las que realmente hacen las personas antes de contratarte.

Deja claro cómo contactarte.

Un botón como “Pedir información” o “Hablemos de tu proyecto” ayuda a entender el siguiente paso. Revisa que el formulario o enlace funcione en el teléfono y que no pida información innecesaria.

Si usas dos idiomas, revisa ambos.

Los textos, botones y mensajes de contacto deben sentirse claros en cada idioma. Prueba cambiar de idioma desde una página de servicio: la persona debería seguir viendo la información equivalente.

Pídele a alguien que no conozca tu negocio que vea la página. Pregunta: ¿qué hacemos, para quién y cómo nos contactarías?

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